Una extrapolación filosófica de un Mercado Común

Foto "Globe" de Simon Tong.

Por: Edgardo Balzac

El construir un Mercado Común mucho más que hacer que las tarifas, barreras, ideales políticos, comportamiento financiero, culturas organizacionales, uniones monetarias, convergencias económicas, economías de escala, valor añadido, cadenas de valor, responsabilidad social, ética corporativa, y hasta los valores en norma guarden congruencia y concuerden con la región va más allá de cuadres presupuestarios balanceados.

El favorecer a todos los organismos inter-agenciales, cuasi gubernamentales, gubernamentales, sin fines de lucro, lucrativos, privados, corporativos, divisionales, funcionales, operacionales, público-privados, civiles, judiciales, educativos, de salud, afiliados y pro-activos a favor de la salud del medio ambiente requiere de sinergías.

Un Mercado Común, Zona de Libre Comercio, Bloque Comercial, Tratado o Región Comercial más que ser un mecanismo de facilitamiento en términos monetarios, comerciales y fiscales para la creación de un flujo comercial, de ideas, de personas, y de capitalización requiere de una comunicación en sacrificio de recursos. Sacrificio en todo aquello que tenga que ver con el beneficio adquirido por concepto de inclusión subregional en aislamiento.

No obstante, si se llega a poseer ventaja comparativa con otra Región, Bloque, Zona, o Tratado Comercial no se deja de apartar de la fórmula original dirigida a la Zona en cuestión. Para lograr una sinergía que conlleve y comprometa a todos los organismos antes mencionados es indispensable que toda la Región adopte un lenguaje en común. Y que de este lenguaje no se desprenda un intercambio de nuevas ideas, planes, conocimientos, direcciones, ni formulaciones, si no de una información única y motivadora que dentro de su simple y sencillo estándar gobierne bajo un mismo vocabulario todas aquellas transacciones que van desde caminar hasta la última modernidad en transferencia electrónica.

¿Pero a qué se le puede llamar una comunicación en sacrificio de recursos cuando dentro de una Región digamos como La Unión Europea existen originalmente subregiones variadas de Producto Interno Bruto entre países en infinitas combinaciones?

El exigir una excelente, valorada y prudente eficiencia de parte de los organismos que componen una extensión territorial abundante en recursos variados es, sobre todos los atractivos que pueda tener la zona en cuestiones monetarias, un asunto de la forma en la que se transfiere la información de una parte a otra. Y no me refiero a la velocidad con la que se mueva, aunque este sea un factor de la eficiencia, me refiero a el tipo de lenguaje. Que aunque no se exija un léxico en común que por lo menos se exija una armonización en los valores físicos y tangibles que de todas formas poseen un valor monetario raso, para que pasen a ser valores físicos pero que en lugar de contabilizar su aspecto tangible actual o futuro se contabilice un sentido intangible que conlleva una apreciación a largo plazo y al total de su escala en alcance territorial.

En lugar de valorar cualquier tipo de transacción de acuerdo a los intereses gobernados por la oferta y la demanda los llegáramos a gobernar, o en el caso de La Unión Europea, los llegara a gobernar en lugar de intereses basados en el sacrificio de los recursos tangible monetarios, que los convierta a ellos y al mismo escenario económico en una noción y no en un compromiso de muchos intereses personales. Se puede entonces en lugar de lo primero, tomar una transacción y visualizarla como aquello que conlleva un patrón de información, en donde todo aquello que exceda, en términos útiles, a un límite estipulado se transfiera por razón de la población total de la región.

Esto es posible si con respecto a todos los indicadores económicos de ésta se comienzan a contabilizar los datos financieros y/o monetarios como sumas de información. Solo tiene que haber una  mejor comunicación que abarque unos principios de convergencia a nivel regional en donde la información acerca de La Región o El Mercado Común reconozca que ya no son un grupo de países intentando crear un Mercado, sino un Mercado intentando crear una conciencia que comprometa hasta los rasgos culturales.

Si mencionamos un ejemplo en concreto, pero a la vez filosófico, que nos haga comprender cómo el razonamiento lógico a cerca de la deficiencia, digamos, del monetarismo sistémico actual de La Unión Europea sería aquél que trata de explicar la trayectoria de los análisis monetarios hasta el presente, en los que por los cuales se tratan de modificar sus aplicaciones a la actualidad.

Vamos un tiempo atrás, al análisis de David Hume veinte años antes que Adam Smith publicara “La riqueza de las Naciones”. Hume, aunque no creía que la propiedad privada era un derecho natural, argumentaba que es justificada ya que los recursos son limitados; justo como en La UE, como en El Mercosur o como en cualquier otro Tratado.

Por lo tanto, si dentro de un mismo Bloque existen flujos de capitales destinados a la maximización de ganancias sin la consideración de un elemento humanista que vaya y cumpla con un compromiso social a su escala esencial, es probable que tal transacción tarde en transformarse en un valor agregado, ya que los intereses privados colocan una barrera automática por encima de lo que pueda caber en esta columna.

Es favorable, que aunque se crea al igual que Hume que la pobreza por distribución desigual de propiedad haya que justificarse, porque sino se dejan de tener ideas a favor de las industrias, contemplo que por lo menos exista una estandarización de la información y que ésta vaya destinada en cuestiones de recursos hacia la formación de una conciencia que favorezca una sola medida económica al final de cuentas.

No la que se conoce como Producto Interno Bruto, pero aquella que no cuantifica en segmentos ciertas riquezas producidas sino en un todo cierta calidad de vida compartida.

Porque en un Planeta en donde los ideales van vinculados al grado de riqueza destinada por concepto de escasez, ya es hora que la información sea transmitida a favor de unos principios de convergencia monetaria armonizados agregadamente a favor de unos objetivos confiables.

Éstos, aunque vayan desde los retornos a una inversión de un Proyecto hasta el servicio de amarre de un zapato a un individuo con discapacidades, deben de poseer en mente que el beneficio neto será transmitido al Bloque y no a un solo país. Y para que este objetivo se cumpla y sea confiable el mismo será mejor que comience a ser valorado emocionalmente y no materialmente.

Es así como se evita la extrapolación económica y se crean sinergias.

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Categories: Mirador económico

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