La crisis somalí está vinculada con el bienestar de los países desarrollados

TERCERA PARTE DE INVESTIGACIÓN ESPECIAL: Somalia, estado fallido en hambruna

 

Por: Blanca Stephanie Santos / Especial para Revista Latitudes

Con la caída de la Unión Soviética en 1991, el gobierno socialista de Somalia se empezó a debilitar, lo que provocó su derrumbe y el comienzo de una guerra civil que aun hoy no tiene fin. Diversos clanes de todo el país han luchado entre sí para imponer sus reglas y beneficiarse de las riquezas naturales somalíes. Cerca de 700,000 personas han perdido la vida en los enfrentamientos librados en el país, primero por los clanes feudales, y ahora por las milicias islamistas.  La anarquía política ha provocado el ascenso de las brigadas Al Shabab, que ya controlan cerca del 70% del territorio.  Los abundantes bancos de pesca de mariscos y atún, son disputados ilegalmente por buques de todo el mundo.

Somalia es considerada un estado fallido por diversos medios de comunicación.  En la actualidad, el 83% de la población somalí es analfabeta.  La esperanza de vida es de 47 años; uno de cada 10 niños muere al nacer y el 25% de los niños que sobreviven mueren antes de cumplir 5 años. Somalia tiene una de las peores tasas de mortalidad infantil del mundo: 117 niños por cada 1,000.  Las principales causas de muerte de los niños son la desnutrición y la diarrea.

La mayoría de los medios de comunicación nos presentan la situación en Somalia como un país que vive la peor sequía de los últimos 60 años ya que cerca de 1.2 millones de niños son afectados por el hambre. Todo el mundo critica la falta de mayor movilización de la comunidad internacional y se enfoca en el problema de la sequía y la hambruna.  Debido a la prensa, la mayoría de las personas  piensan que Somalia carece de recursos naturales, que está pasando por una gran sequía y que los infortunios económicos recientes han dejado a su población cada vez más dependiente de las remesas de fondos del extranjero.  Sin embargo, Somalia cuenta con los recursos naturales suficientes para que la población pueda subsistir.

El clima como desventaja

El territorio somalí está compuesto principalmente de llanuras, mesetas y tierras elevadas. Los ríos Shebeli y Yuba, procedentes de Etiopía, atraviesan el país hasta desembocar en el Océano Índico, formando en su recorrido los dos valles principales sobre los que se asienta fundamentalmente la población somalí.  El tiempo es cálido durante todo el año con veranos inclementes, excepto en los territorios de mayor altitud del norte del país. A pesar de localizarse en el ecuador terrestre, la lluvia en el país es rara, y la mayor parte de Somalia se encuentra en terreno árido semiárido.  Los principales factores meteorológicos son un clima cálido todo el año, vientos monzónicos estacionales y precipitación pluvial irregular con sequías periódicas. Por lo tanto, en Somalia nunca ha llovido demasiado.

En el Cuerno de África ha habido sequía siempre, y sus habitantes están adaptados al entorno hostil en el que viven. Es cierto que el cambio climático ha empeorado la sequedad de las ya escasas tierras de cultivo y esta situación determina pobres cosechas pero la gravedad de la situación indica que la sequía no es el único problema que está confrontando la región.  La verdad es que Somalia desde la antigüedad siempre ha sido una tierra seca y siempre ha pasado por momentos de escasez de agua.  Por lo tanto, la sequía no es el factor principal de la peor insolvencia de agua, alimentos y recursos naturales en la historia de Somalia.

La geología local sugiere la presencia de valiosos yacimientos minerales. En las costas de Somalia transita más del 10% del comercio mundial y gran parte del petróleo de Medio Oriente. Somalia posee uno de los acuíferos de agua dulce más caudalosos del mundo, que comparte con Etiopía y Eritrea y cantidades significantes de gas y petróleo.  Además, tiene reservas de uranio, hierro, estaño, bauxita, cobre y sal. Lamentablemente, cuando colapsó el gobierno de Somalia, en 1991, los intereses extranjeros por parte de países dedicados a la experimentación y fabricación de armas nucleares aprovecharon la oportunidad para comenzar a saquear las fuentes alimentarias del mar del país y a utilizar las aguas sin vigilancia como vertedero de basura nuclear y tóxica. Los pescadores somalíes han denunciado que países desarrollados, entre ellos, Italia y otros de Asia, han convertido a Somalia en un tiradero de sustancias tóxicas y radiactivas que han enfermado a miles de personas. Esta contaminación puede ser una de las causas de la sequía que padece la zona.

¿Qué pasa cuando empresas de todo el mundo arrasan con el ecosistema marino de un país entero? ¿Cómo pueden sobrevivir las personas cuando, en una región específica, la contaminación afecta a toda la región costera? La situación en aguas somalíes se ha tornado caótica y se han multiplicado los grupos armados que capturan barcos pesqueros y petroleros. La mayoría de medios de comunicación se ha enfocado en la actividad militar que busca combatir a los “piratas”, sin mirar el impacto ecológico y social que ha tenido la actividad ilegal de barcos comerciales en la zona. Esta es una situación que no justifica el uso de la fuerza por parte de los pobladores de las costas de Somalia, pero que explica las causas que originaron la aparición de los piratas somalíes.

Johann Hari, periodista de “The Huffington Post”, publicó un reportaje llamado “You are being lied about pirates” en el cual explica que los gobiernos han tratado de censurar la situación de contaminación nuclear en las costas de Somalia y que algunos de los piratas somalíes solo están tratando de combatir con esta situación.  Un hecho que se menciona en este reportaje es que en cuanto desapareció el gobierno, llegaban misteriosamente buques europeos a la costa de Somalia, vertiendo enormes barriles en el océano. La población de la costa empezaba a enfermar. Al principio, padecieron extrañas erupciones, nausea, y nacieron niños malformados. Entonces, después del tsunami de 2005, cientos de estos barriles vertidos y con fugas terminaron en la orilla. La salud de la población comenzó a empeorar por la radiación, y más de 300 personas murieron. Ademas, Ahmedou Ould-Abdallah, el enviado de Naciones Unidas a Somalia, declaró: “Alguien está vertiendo material nuclear aquí. También hay plomo y materiales pesados tales como cadmio y mercurio, además de desechos de hospitales. No ha habido limpieza, compensación ni prevención”. A esto se le puede seguir el rastro hasta los hospitales y las fábricas europeas, donde los residuos son entregados a la mafia italiana para que ésta se deshaga de ellos de la manera menos costosa. Cuando se le preguntó a Ould-Abdallah qué hacían los gobiernos italianos para combatir esto, dijo con un suspiro: “Nada”.

En una entrevista de la BBC News a Mohamed Nureh Abdulle en el 2008, hombre que vive en Harardhere y que fue coronel del Ejército de Somalia, se habla de un caso de una terrible enfermedad que hay entre los habitantes de su pueblo. Mohamed lamenta que el mundo sólo se preocupe por los piratas y denuncia que existe un grave problema de contaminación en las costas de su país. Nos dice que muchos de los barcos que navegan por el Índico vacían sus tanques en las aguas de Somalia que se llenan de basura y que hay un problema de salud que está afectando a parte de la población después de que unos tanques misteriosos aparecieran cerca de la costa de Harardhere y empezaran a liberar alguna sustancia en el agua y el aire. Varias personas han caído enfermas después de estar en la zona o beber. Es una afección similar a la varicela, con la piel en muy mal estado que provoca tos y vómitos.

Somalia es uno de los muchos países catalogados como ‘menos avanzados’ y lamentablemente sus costas se han convertido en vertederos para residuos tóxicos y radiactivos, en este caso debido a la guerra civil y a la práctica inexistencia de estructuras administrativas en las últimas décadas. En una investigación del 2010 por Bashir Mohamed Hussein, dirigida al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas se expone que desde principios de la década 1980, las aguas territoriales y las costas somalíes han recibido vertidos de uranio, metales pesados extremadamente contaminantes como plomo, cadmio o mercurio, difíciles y caros de tratar en el Norte, así como residuos tóxicos procedentes de hospitales o industrias químicas o de las propias ciudades somalíes ya que deshacerse de una tonelada de residuos tóxicos frente a las costas de Somalia cuesta sólo 2.50 dólares.  En esta investigación también se expone que a partir de 1991, los partidos guerrilleros de Somalia han aceptado estos desperdicios tóxicos y peligrosos para conseguir a cambio armas y municiones de los barcos contaminantes.  Gran parte de estos residuos eran simplemente arrojados a las playas en contenedores, barriles y tanques, sin precaución alguna para las poblaciones de la zona o el impacto medioambiental, una práctica que es inmoral y en contra de los derechos humanos.

La causa del caos en el país

Somalia es el vertedero más barato del mundo y una atractiva fuente de ingresos para otros países. Mientras cientos de somalíes están cayendo enfermos, envenenados por la basura de otros, los medios de comunicación solo se encargan de mostrarle a la gente “El hambre y la sequía en Somalia” y lo presentan como un caso imposible de resolver que es por causa de la naturaleza y las guerras. ¿Por qué se nos oculta esta información sobre la contaminación nuclear en las costas de Somalia?

Los efectos de la contaminación radioactiva son los siguientes:  contaminación en las personas (esta puede ser interna cuando han ingerido, inyectado o respirado algún radioisótopo, o externa cuando se ha depositado el material radiactivo en su piel); la contaminación de alimentos (del mismo modo puede haberse incorporado al interior de los mismos o estar en su parte exterior); la contaminación de suelos (la contaminación puede ser solo superficial o haber penetrado en profundidad); y la contaminación del agua de bebida (la contaminación aparecerá como radioisótopos disueltos en la misma).

Por lo tanto, en cualquier aspecto la contaminación de basura nuclear y tóxica en las costas de Somalia afecta las fuentes de alimentos, los suelos y la agricultura del país, perturbando a su vez la salud de las personas y las aguas. Entonces, si hay una contaminación en las aguas, la mayoría de los alimentos que se adquieren del agua como los peces morirán o estarán contaminados.  Por consiguiente, no será fácil conseguir alimento en las zonas cercanas a las costas de Somalia y si los suelos se contaminan, tampoco será fácil conseguir un suelo fértil para cultivar alimentos. Si esto es lo que está sucediendo en Somalia, ¿cómo es posible que estas personas puedan sobrevivir a una sequia cuando la contaminación de desechos tóxicos afecta toda la región costera y los suelos se están contaminando?

Cierto es que hay una sequía y en esos periodos hay hambruna pero esta contaminación de desechos nucleares y tóxicos está agravando la situación de tal forma que se está haciendo imposible que el pueblo somalí pueda salir adelante. Entonces, la contaminación nuclear no es de dominio público porque son los países desarrollados quienes están contaminando a Somalia, quienes no están permitiendo que el país se recupere y están agravando la situación. El daño irreparable ocasionado por el nivel de contaminación recibida en las costas somalíes excede en gran manera el nivel de ayuda internacional que recibe este país de los países internacionales que irónicamente provocan esta situación. Esta situación no puede mejorar si no se radica aquello que lo produce. Por lo tanto, todo el apoyo internacional que tiene Somalia por parte de estos países será en vano mientras estos continúen contaminando por conveniencia de ellos las costas de Somalia.

La sequía provocada por la naturaleza no es el factor principal de la peor escasez de agua, alimentos y recursos naturales en la historia de Somalia. El factor principal es el interés de los países desarrollados por explotar los recursos naturales de Somalia y lucrarse de ellos sin importarles que están provocando una crisis tan grande que próximamente será imposible de resolver.

Somalia, al ser un país sin gobierno, está en caos. Con esto en mente, si los recursos naturales empiezan a menguar habrá una revuelta por parte del pueblo somalí tratando de sobrevivir, algunos de ellos optarán por la violencia, se pelearán por los escasos recursos y en el final toda la población se verá afectada por el conflicto interno y por la escasez de recursos. Lamentablemente las grandes potencias demuestran un mayor interés en la explotación de los recursos naturales de Somalia que en la vida de los somalíes.

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Categories: África

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